La muerte puede esperar

Imagen de tres ballenas

Llevo días sin escribir. Los suficientes para sentir que algo se oxida. Escribir es un ejercicio difícil, requiere precisión, aunque a veces la falta de precisión tiene su propio orden. No sé si es peor escribir sin exactitud o repetir las palabras tantas veces que pierden su sentido. Lo he hecho ya tres veces con precisión. 

Camino agotada, siento cómo cada dedo del pie se encoge buscando alivio al dolor. Frunzo los labios para engañar a la sed. Saco un libro y leo, me escondo en otra vida. Llego a mi destino y veo las escaleras eléctricas de lejos. Camino hacia la puerta corrediza más cercana.

Las palabras me rondan todo el tiempo, como si no pudieran quedarse quietas en ningún sitio. Observo a un señor de traje: tiene ojeras y, sobre su cabeza, imagino la frase “estoy cansado”. Como si estar cansado fuera, a estas alturas, la mayor evidencia del éxito.

Al llegar a la puerta veo el letrero en las escaleras: “Peligro, no pase. Equipo en mantenimiento. Personal trabajando”. Pero no hay nadie. Ni equipo, ni mantenimiento, ni personal. Solo la advertencia. Subo caminando. Mis pies se mueven porque la gente los mueve. Estoy segura de que no caminaría si no supiera que detrás de mí hay alguien que también necesita avanzar.

Llego a casa y veo mis pies. Son iguales a los de mi mamá, la protagonista de mis historias. Ella murió, pero la muerte siempre puede esperar.

Más tarde voy en un Uber y quien conduce es mujer. Llama a su hijo solo para preguntarle cómo está, si ha estado atento a la mañana. Qué afortunado. Tiene mamá, pero probablemente ni lo nota.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Fernanda Mejia en morado

    Gracias… sana hablar de ellas y encontrar que toma vida lo que tanto se dice, mientras sigan en nuestros recuerdos…

  2. Fernanda Mejia en morado

    Gracias… sana hablar de ellas y encontrar que toma vida lo que tanto se dice, mientras sigan en nuestros recuerdos…