Hay personas que se pasan por el corazón cada tanto. A veces porque queremos. A veces, porque llegan como un dolor agudo. Personas que enseñan que no todo lo que duele debe ser combatido. Algunas cosas simplemente se agradecen por el lugar que ocuparon.
Agradecer es un acto simbólico: una forma de reconocer que alguien dejó una marca. A veces también es una manera sutil de decir que no se desea algo, detenerse… y aun así agradecer.
Hay dolores que, con el tiempo, nos hacen sentir que debemos algo. No sabemos bien qué. Tal vez porque ciertos recuerdos se nos han pegado al cuerpo y no se borran. Ecos de historias compartidas.
Cuando estuve en Brasil, escuché muchas veces la palabra obrigado, “obligada a”, como si dar las gracias fuera una forma de contraer una deuda simbólica con el otro. Así nos sentimos con ciertas personas.
En japonés, arigatou significa “difícil de encontrar” o “raro que ocurra”.
Hay quienes son eso. Y cuando ya no queda mucho que decir, agradecer lo es todo.
Gracias.

Deja una respuesta